Los mejores lugares para ver auroras boreales
· Por el equipo de Guayku
De septiembre a abril, cuando las noches del norte se vuelven largas y oscuras, el cielo se enciende en verde, rosa y violeta. Las auroras boreales no se reservan ni se garantizan: se salen a buscar. Y elegir bien el lugar es la mitad del camino.
Estos son los rincones del planeta donde más chances tenés de verlas, cada uno con su encanto propio.
Tromsø, Noruega

La llaman la capital del Ártico, y con razón: está unos 350 kilómetros al norte del Círculo Polar, justo debajo del óvalo auroral, la franja donde las auroras aparecen con más frecuencia. Es una ciudad con vida propia —cafés, puerto, catedral del Ártico— y, a pocos minutos del centro, fiordos y montañas nevadas donde el cielo queda limpio de luces.
Abisko, Suecia

Un pueblito en medio del parque nacional del mismo nombre, famoso por su «agujero azul»: un microclima que forman las montañas que lo rodean y que casi siempre deja un claro de cielo despejado, aunque alrededor esté nublado. Para los cazadores de auroras, eso vale oro. Desde la Aurora Sky Station, a la que se sube en aerosilla, la vista es de película.
Laponia finlandesa

El sueño de muchos: ver la aurora desde la cama, en un iglú de vidrio, sin pasar frío. En la Laponia de Finlandia —Levi, Saariselkä, Inari— hay hoteles pensados exactamente para eso. Y de día, el paisaje completa la postal: bosques blancos, paseos en trineo con huskies y renos, y un silencio que no se olvida.
Rovaniemi, Finlandia

La capital de la Laponia finlandesa está pegada al Círculo Polar Ártico: a pocos kilómetros del centro hay una línea marcada en el suelo para cruzarlo a pie. Justo ahí vive, dicen, Papá Noel, en su aldea abierta todo el año. Tiene aeropuerto, buenos hoteles y excursiones nocturnas para salir a buscar auroras lejos de las luces del pueblo.
Islandia

Acá la aurora viene con escenografía: cascadas, volcanes, playas de arena negra y lagunas glaciares. La foto más buscada es la del monte Kirkjufell, en la península de Snæfellsnes, con su forma de punta de flecha y la cascada a sus pies. Fuera de Reikiavik la oscuridad es total, y cualquier ruta puede regalarte el espectáculo.
Fairbanks, Alaska

En el interior de Alaska, bajo el óvalo auroral y lejos de la nubosidad de la costa, Fairbanks tiene una de las temporadas más largas para verlas. El plus: a una hora y media están las aguas termales de Chena, donde podés esperar la aurora sumergido en agua caliente mientras afuera hace veinte bajo cero.
Yellowknife, Canadá

La capital de los Territorios del Noroeste se presenta como la capital de las auroras de Norteamérica. Su secreto es el terreno: plano, sin montañas que atrapen nubes, con un clima seco y cielos despejados muchas noches del invierno. Las auroras se ven seguido y, a veces, ocupan el cielo entero.
Algunos consejos para no volver con las manos vacías
- Quedate varias noches. La aurora depende del sol y del clima: con tres o cuatro noches en la zona, las chances suben mucho.
- Buscá la oscuridad. Lejos de las luces de la ciudad y, si podés, en noches sin luna llena.
- Tené paciencia nocturna. Suelen aparecer entre las 21 y las 2 de la mañana, y pueden durar minutos u horas.
- Abrigo en capas. Térmica, polar y campera, más gorro, guantes y buenas botas: se espera quieto y afuera.
Si querés ir a buscarlas con todo resuelto, tenemos dos salidas al norte: Auroras Boreales y Mercados Navideños, salida grupal acompañada del 22 de noviembre, con Copenhague, Oslo, Tromsø y Estocolmo; y Finlandia Mágica, del 11 de marzo de 2027, con cuatro noches en Levi, en plena Laponia.
¿Cuál de estos cielos te tienta más?
Contanos a cuál te gustaría ir y te ayudamos a armar el viaje para salir a buscar las auroras.
